De la herida nace la fortaleza
Esta colección de marroquinería nace de la interpretación simbólica del ritual de iniciación del pueblo Sateré-Mawé, entendido como una metáfora de la dualidad entre vulnerabilidad y fortaleza, y de la profunda conexión entre el ser humano y la naturaleza.
El ritual representa un tránsito: del miedo al coraje, del dolor al crecimiento, de la fragilidad a la resistencia. Desde esta mirada, la colección traduce esa prueba de transformación en objetos que acompañan el camino personal de quien los lleva.
Colección realizada junto con Laura del Sol Bahena Nicole García y Ana Celeste Sepúlveda
Cada bolso y cada par de zapatos simboliza un proceso. Así como el rito implica atravesar el dolor para acceder a una nueva etapa de madurez, los desafíos que enfrentamos a lo largo de la vida incertidumbre, pérdidas, cambios, fracasos se convierten en fuerzas que moldean nuestra identidad. La colección entiende esos obstáculos no como rupturas, sino como momentos de evolución.
Formalmente, las piezas incorporan estructuras firmes combinadas con detalles orgánicos. Las siluetas equilibran rigidez y flexibilidad; las texturas evocan elementos naturales como cortezas, relieves y superficies irregulares; las costuras visibles y ensamblajes marcados representan cicatrices simbólicas que hablan de resiliencia.






En la colección Ascendencia se trabajó principalmente con cuero vacuno, seleccionado por su resistencia, durabilidad y capacidad de representar la fortaleza y la permanencia presentes en el concepto de la colección. También se utilizaron hilos de bordado como recurso artesanal y simbólico, aportando detalle y textura a las piezas.
Para el interior de los bolsos se incorporaron forros textiles que brindan mayor protección y funcionalidad, mientras que en los zapatos se empleó gamuza suave en el forro interno, elegida por su comodidad y tacto agradable, permitiendo una experiencia de uso más confortable.